Me encontraba caminando en una noche fría y solitaria como siempre, algo que no había pensado nunca en cambiar. Caminar por callejones era algo tan natural en mi, era algo característico en mi persona, era parte de mi personalidad. Me gustaba andar y andar como un chico de la calle sin rumbo alguno, pateando las piedras que se me interponían en mi camino y maldiciendo la triste suerte que cargaba conmigo. Se podía decir que se trataba de una noche como cualquier otra, una noche en donde la presión de mi madre y las peleas en casa me hicieron salir, pero no fue así, hubo algo que marcó la diferencia entre esa y las otras noches.
Había sentido la presencia de alguien más cerca de mí, como que alguien me observaba en el medio de la noche, que alguien me seguía. Me detuve en seco mirando a toda las direcciones, quería estar seguro de que me encontraba caminando solo en medio de la noche por las calles desiertas, pero aun cuando no veía a nadie, sabía que alguien me observaba desde algún punto… podía sentirlo en mi piel, en mis venas. Era extraño sentir algo así, pero era la forma en la que podía describir lo que estaba pasando, lo que sentía. Una sensación que le helaba la piel a quien sea, se la colocaba de gallina y hacía temblar al más fuerte y valiente de los hombres.
Tragué en seco y me dispuse a continuar mi camino, diciéndome a mi mismo que no eran más que tonterías, que tan solo se trataba de mi mente que me hacía una mala jugada para terminar como una nena huyendo a casa. No podía darme el lujo de hacerlo, no podía ir a casa en estos momentos porque sabía que eso sería peor, sabía que de llegar desearía estar fuera o morir, así que era mejor guardar mi miedo para otro momento y seguir como si nada por estas calles que tan bien me las conocía, mucho mejor que las palmas de mi mano podría decirse. ¿Quién no conoce el lugar donde se ha criado? Quien no conoce a la perfección su único refugio de la cruel y asquerosa realidad.
El sudor comenzaba a caer por mi rostro a medida que la caminata se hacía más de prisa, a medida que el miedo aumentaba debido a esa presencia que sentía siguiéndome, debido a ese ser que se empeñaba a llenarme de temor con su insistencia en observarme sin yo poder ver de quien se trataba. Esperaba que tan solo fuera la broma pesada de algún idiota, uno de esos tontos niños que quieren dársela de valiente gastando bromas pesadas a los demás, a aquellos que nunca se encuentran en grupos o en compañía de alguien más.
Mi respiración se hacía irregular y mi corazón latía con fuerza, demasiada fuerza diría yo. Casi podía asegurar que mi corazón se encontraba latiendo fuerte cerca de mi oído, o en la yugular que era donde creía sentir que se encontraba. No me importaba si el pecho se movía queriendo dejar en libertad a ese corazón desenfrenado por el miedo, o tal vez que mi actitud hacia la situación fuera exagerada, me importaba bastante poco porque era mi vida la que posiblemente estaba en peligro, era mi seguridad la que estaba en juego y era mi miedo el que estaba siendo acto de presencia.
Miré en todas direcciones cuando una sombra silenciosa pasó detrás de mi de una esquina a otra, sintiendo como ahora la piel se me erizaba aun más y el frío parecía colarse por la carne hasta enfriar la sangre y todos los músculos. Tragué nuevamente en seco regresando la vista al frente, observando a pesar de mi temor como había una esquina a unos cuantos pasos de distancia. Me humedecí los labios y me froté las manos para darme calor y valor, siguiendo la caminata para poder llegar y doblar para ver si así de ese modo me libraba de lo que me estuviera siguiendo.
Al terminar de llegar hasta la esquina la doblé de inmediato sintiendo con eso un pequeño alivio al creerme seguro, esperaba que ya en ese callejón mi seguridad incrementara aunque fuese un poco. Cerré con fuerza los ojos y me llevé una mano al pecho para sentir de ese modo mi rápida respiración que estaba siendo acompañada por los desenfrenados ritmos cardíacos que poco a poco parecía normalizarse, o eso intentaban dado el momento de supuesta calma que estaba viviendo en este instante. Creí que lo peor había pasado, pero no fue así.
Abrí los ojos como platos cuando me di cuenta que alguien se aproximaba hasta donde me encontraba, que desde mi ubicación podía escuchar unos pasos acercándose con lentitud y de nuevo mi miedo hizo acto de presencia sin ganas de querer abandonarme. El sudor volvió a invadirme, sintiendo como mi respiración se volvía una vez más irregular junto a los descontrolados latidos de mi corazón que daban a entender su desespero por abandonar mi pecho y quizás colocarse en un lugar mejor donde pudiera estar a salvo. Eso era algo que yo también deseaba, estar en cualquier otro lugar que no era este, con personas que no me pegaran semejante sustos como el que se estaba acercando.
Di un par de pasos hacia atrás buscando con eso el poder esconderme de la persona que estaba a pocos pasos de pasar por esa esquina, a pocos segundos de asomarse por esa esquina en donde me encontraba. Me humedecí los labios sin detener mi retroceso, sin ningún tipo de ganas la verdad porque no importaba lo que había detrás de mi, estaba seguro que era mejor a lo que de seguro pasaría. Solo fue hasta que tropecé contra unas cajas llenas de basura que dejé de caminar.
-¡Mierda!- Me quejé luego de haber caído al suelo, alzando la mirada para poder ver al causante de mi exaltación. ¿Quién sería? ¿Qué me haría? Esas preguntas se repetían una y otra vez a medida que sentía los segundos pasar como minutos, capaz y los minutos en ese momento hasta se me volvieron horas. De seguro era el miedo lo que me hacía creer que ese momento era eterno, que pensaba que de nuevo mi corazón se encontraba justo en mí yugular latiendo con fuerza causando hasta que incluso me aturdiera un poco.
Me sentí bastante estúpido cuando vi pasar a un señor a paso tranquilo por esa calle, un señor el cual parecía estar ausente en su propio mundo, parecía no haberse dado cuenta de mi presencia, de lo que acababa de suceder. Y es que en sí no había pasado nada, tan sólo me había dejado llevar por un miedo ilógico, producto quizás de lo idiota y estúpido que soy (eso para no decir cobarde).
Suspiré ya más tranquilo, apoyando las manos en el suelo para después levantarme. Me sacudí el pantalón mientras que se escuchaba en la calle mi risa por el alivio y lo tonto que me sentía, una risa que en el fondo escondía una pizca de los nervios que casi me vuelven loco minutos antes. ¿Cómo es posible que el miedo me llevara a este extremo? Ahora veía ese temor como algo sin razón, un poco ilógico a pesar de las sombras que pasaban de prisa a mi espalda, esas sombras que fueron las causantes en un comienzo de mi alteración.
Comencé a caminar dispuesto a salir de ese lugar e irme a casa. Sí, ahora sí quería estar en esa pesadilla que es mi “hogar”, por lo menos ahí no iba haber sombras que me siguieran o callejones sin salidas, no, tan sólo estaría en la batalla de cada noche. Lamentablemente no podía hacer nada para escapar de esa pesadilla, por lo que suspiré sin darme cuenta que alguien había caído de pronto tras de mí, y sin tener oportunidad alguna, me tomó por los hombros sintiendo como me elevaba del suelo así sin más.
:O .....no puedes dejarme así u_u necesito mas detalles ...que paso después? O_O es wOw por algo soy tu fan #-1 ^-^ te amodoro pff...pense que todo estaba bien y de repente :O ....es genial...
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