Mi vida, antes del infierno, no era muy diferente a todo esto. Era tan solo un mal sueño en donde pensaba que despertaría después de la muerte, y no fue así. Había quienes deseaban estar en mi situación, pero yo tan solo pedía a gritos estar en la situación de ellos. ¡Que irónica es la vida! Ellos que tienen una familia unida, se quejan porque no hacen más que reuniones en donde les obligan a estar, salidas en donde no quieren asistir, solo por estar al lado de aquellos que dicen llamarse amigos. ¿Y cuando no estén? No piensan en eso, piensan que estarán en las malas y no es así, ellos nunca están.
Un chico que tan solo vive en su mundo, ese era yo. Un chico que no ve nada más allá de la desdicha, no ve felicidad, no ve gozo, tan solo ve oscuridad y dolor. Un chico que pasa más tiempo con su soledad que acompañado de alguien, un chico que no cree en la amistad porque todos le han fallado y no tiene una familia unida que le pueda enseñar lo que es el amor. Un chico que se acostumbró a vivir encerrado entre las cuatro paredes de su cuarto, y cuando no, en las oscuras calles llenas de peligros. Ese soy yo, nada más que yo.
Soy aquel que cuando tiene la oportunidad atenta contra su vida sin que sus padres se enteren, pero tiene tan mala suerte que siempre queda con vida. Ese chico que se sienta en el último piso de un edificio mirando hacia abajo, pensando que al caer lo más probable es que termine muriendo, pero que por una u otra causa, termina maldiciendo la suerte que tiene. No soy más que esa persona que no teme a la muerte y por tal motivo la busca, pero que a la final termina aceptando que no la encontrará y por tal razón se va a un rincón de su cuarto a llorar a escondidas.
Mi vida no es más que un error, un error de este mundo y tendrá que seguir así debido a que no encuentro forma de cambiar, no encuentro el camino adecuado. He buscado por todos los medios una manera de poder ver la vida de forma positiva, de buscarle una razón a todo esto, pero nada, no he encontrado nada. No hay nada que pueda llenar el vacío que hay en mí, no hay nada que pueda curar todas las heridas que tengo, no hay nada ni nadie que me haga vivir de nuevo.
En mi corazón había a penas una pequeña porción de fe que mantenía presente la esperanza de que todo en algún momento cambiara, que todo fuera un cuento de hadas color de rosa aun cuando mi mente me decía que despertara a la realidad y dejara de ser tan idiota. Mi corazón a penas era un trozo de mi que se encontraba vuelto añicos por tanto dolor, por todo lo que pasaba, por todos esos golpes que ya no aguantaba. Mi corazón parecía estar latiendo por pura inercia y daba la sensación que en un momento a otro dejaría de moverse entre mi pecho, que en cualquier instante se pudiera detener causando así lo que más deseaba.
Cuando se llega a ese extremo en el cual me encontraba, deja de importar las cosas pero comienzan a creerse otras bastante negativas. El tener o no amigos deja de cobrar importancia porque dentro tan solo se piensa en el daño que se les hace cada vez que cometo el error de decir lo que no es, de hacer algo mal. No hay una chica que pueda entender y estar conmigo siempre, no hay nadie capaz de escuchar y que pueda darme una solución a todo esto, me brinde la ayuda que en el fondo deseaba, pero que tan solo necesitaba y rechazaba.
Y es que había llegado a pensar que tan solo decía cosas para dañar a los demás, cada vez que intentaba comunicarme con alguien terminaba discutiendo con esa persona, haciéndola sentir mal o quizás me terminaban rechazando. Posiblemente esa última opción era extremista, pero así me sentía cuando de pronto hablaba y nadie me escuchaba, pensaba que tan solo era algo a propósito, que no era lo suficiente como para que los demás me prestaran atención. De seguro esa era la razón por la cual en ningún lado hablaba, en ningún lado se escuchaba mi voz y en clase tan solo me la pasaba sentado en una esquina dibujando cosas que nadie más entendía.
Esta es la vida que me tocó y no tengo más que seguir esperando el momento perfecto para acabar con todo, o más bien, esperar a que por fin pueda abandonar este mundo. Cuando creí que había pasado, tan solo cerré los ojos por un tiempo y los volví a abrir padeciendo un dolor completamente diferente al anterior, y con pocos recuerdos. ¿Para qué quiero esos recuerdos? Estaba claro que mejor era haber perdido completamente la memoria, haber borrado de mis recuerdos todo lo malo que había padecido en la vida... pero no, esos recuerdos dolorosos fueron los que se mantuvieron, y se siguen manteniendo atormentándome.
No se qué es peor, si la vida en sí, o esta vida después de la muerte. Aun no se con cual sufro más, si con este infierno o la anterior pesadilla. Todo es malo, nada es bueno en este mundo donde tan solo pocos son los que gozan y muchos son los que sufren. Abandoné la luz para vivir en las sombras, alimentándome de otros y matando con eso. No elegí esta vida, pero fue la que me otorgaron en contra de mi voluntad. Yo tan solo quería morir, pero me dieron esta vida eterna, si es que se le puede llamar a esto vida. Esto tan solo puede ser prueba de que no poseo una buena suerte, de que todo tiene que ser malo para mí, que en este mundo no hay una razón positiva para seguir andando como cualquier persona o ser.
Ya no se puede hacer nada en contra, ya no hay marcha atrás. Lo que pasó ya pasó, no se puede regresar al tiempo para cambiar las cosas. Aunque de poder hacerlo, creo que no encontraría un tiempo adecuado para revertir el desastre de mi vida. Y como dicen, por alguna razón pasan las cosas, así que por alguna razón estoy yo aun padeciendo lo mismo por este mundo, aun camino de la mano con la soledad saludando como amiga a la muerte. Así seguirán las cosas hasta quien sabe cuando…
cierto u_u no elegimos la vida que nos toca, pero podemos hacer hasta lo imposible por tratar de sobrellevarla, awww, te lo he dicho y jamás me cansaré de hacerlo....soy tu fan #-1 me encanta como escribes....
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